viernes, 3 de mayo de 2013

RUMANIA

Leyenda Rumana

En Rumanía no todos los vampiros están muertos. Algunos respiran, y solo se diferencian de las personas normales en que por las noches su alma abandona el cuerpo y deambula en forma de mariposa, polilla o pequeña luminaria. Bajo esta forma pueden absorber la energía de humanos y de animales domésticos y cometer todo tipo de maldades.

Ocurrió una vez en Siret, cerca de la frontera con Ucrania, que tres soldados viajaban en carreta junto a un anciano, buscando algún lugar en el que conseguir un poco de heno. Se había hecho ya de noche, por lo que pararon en una casa solitaria que se erguía al lado del camino en un claro del bosque.

La mujer de la casa los recibió con amabilidad. Invitó a los soldados y al anciano a pasar a la cocina y le sirvió a cada uno un cuenco de pudin de maíz, tras lo cual abandonó su compañía, aduciendo que tenía otras labores de las que ocuparse.

Cuando terminaron de comer, los soldados quisieron buscar a la buena mujer para darle las gracias, pero esta no aparecía en ninguna de las habitaciones de la casa. Decidieron entonces subir al desván, a ver si se encontraba allí. Al entrar, la vieron tirada en el suelo junto a otros seis cuerpos inertes.

Ninguno de los cuerpos se movía lo más mínimo; estaban como paralizados, con la mirada fija en el techo y la boca abierta. Había mucho de antinatural en su inmovilidad, parecían cáscaras vacías, casi cadáveres.

―¡Strigoi! ―exclamó el anciano con horror.

Él y los soldados huyeron escaleras abajo, montaron en la carreta y se alejaron de la casa lo más deprisa que podían. Cuando, ya a una distancia prudencial, volvieron la vista atrás, vieron cómo siete pequeñas luces salían de detrás de la casa y se dirigían camino arriba hacia ellos.

Eran estas las almas de los vampiros. Si los soldados le hubieran dado la vuelta a los siete cuerpos del desván, nunca hubieran podido volver a entrar en ellos.

Según la tradición, las almas de los vampiros vivientes se reúnen con los vampiros muertos a las afueras de los pueblos, allí en donde no se oye el canto del cuco ni el ladrido del perro, y aprenden de ellos gran cantidad de conjuros y hechizos maléficos, y unos y otros se reparten las personas a las que planean hacer daño como si estas fuesen cabezas de ganado. Los campesinos rumanos no distinguen entre un tipo u otro de vampiro, y a ambos los denominan con el mismo término.

HOLANDA

Leyenda Holandesa


Según la tradición, el Holandés Errante o el Holandés Volador (De Vliegende Hollander) es un barco fantasma que no puede volver a puerto, condenado a vagar para siempre por los océanos del mundo.

El capitán holandés Bernard Fokke fue célebre por la extraña velocidad de crucero que alcanzaba en las travesías entre Holanda y Java, por lo que se sospechaba que había firmado un trato con el demonio. En algunas versiones holandesas el capitán recibe el nombre de Falkenburg. El caso es que se dice que éste juró, de cara a una tormenta, que no daría marcha atrás hasta haber doblado el Cabo de Buena Esperanza, aunque le costase llegar al Juicio Final. Se ha hablado también de un horrible crimen cometido a bordo del barco; e incluso de una terrible epidemia que infectó a la tripulación, a la que por ese motivo no se permitió desembarcar en ningún puerto, siendo condenados desde entonces —barco y marineros— a navegar eternamente, sin posibilidad de pisar tierra. El velero es siempre oteado en la distancia, a veces resplandeciendo con una luz fantasmal. Si otro barco lo saluda, su tripulación tratará de hacer llegar sus mensajes a tierra, a personas muertas siglos atrás. Y al capitán se le permitía bajar a tierra una vez cada varios cientos de años para tratar de hallar una mujer con la que compartir su maldición.

ESCOCIA


El fantasma de la gorra roja

Leyendas escocesa

En el siglo XIV, Lord Soulis cruel y traicionero poseía el castillo de Hermitage. Tenía un espíritu familiar encerrado llamado el fantasma de gorra roja, descrito como un viejo horrible con colmillos como dientes, con botas de hierro y una gorra roja sobre su cabeza. Esperaba por la noche a los viajeros perdidos para matarlos y transportar su sangre en su gorra, y de ahí le viene el nombre.Durante siglos, el espectro horroroso de “Redcap Sly” embrujó el calabozo en Hermitage Castle donde Lord Soulis había visto al maligno espíritu. Y se dice que aún hoy merodea por las ruinas del castillo.

ESCOCIA


El catillo de Edimburgo


Leyenda escocesa

El castillo esta lleno de pasadizos secretos, sótanos, y túneles, incluyendo uno que se cree que sirve para conectar con el Palacio de Hollyrood. La leyenda cuenta que se le dio orden a un soldado de explorar si uno de los túneles comunicaba directamente con Hollyrood, pero se perdió y quedó allí para siempre, aun hoy hay quien se queda inmóvil de miedo al escuchar entre las frías paredes una triste canción, la canción que entonaba aquel soldado.

FRANCIA


El Monte Saint Michel


Leyenda francesa

Cuentan que el Demonio, que había adquirido cuerpo de dragón marino, aterrorizaba a las pobres gentes del lugar allá por el siglo VIII. Desde el cielo, y compadeciéndose de los pobres mortales, el arcángel San Miguel, líder de los ejércitos celestiales, fue enviado junto a sus tropas para acabar con tan terrible amenaza.Así pues, se dirigió San Miguel hasta el monte Tombe y allí comenzó la cruenta batalla que llegó a ser terriblemente feroz. Finalmente, San Miguel y sus tropas se alzaron con la victoria al cortar aquel la cabeza del maléfico dragón con su espada divina. Cuentan que el Obispo de Avranches, San Auberto, presenció la violenta contienda y que, en noches sucesivas, recibió en sueños mensajes enviados por el propio arcángel. En ellos le pedía que construyera un monumento en conmemoración de la victoria del bien sobre las fuerzas oscuras, en el mismo lugar en el que aquella había tenido lugar. Y en año 709 se fundó la abadía de Saint-Michel

Polonia


El dragon de Krakovia


Leyenda Polaca

Según quien la cuente, se orián varias versiones. Resulta que el dragón atemorizaba a toda la ciudad, y en una ocasión se intentó comer a una princesa (otros dicen que el dragon exigian ganado y mujeres para comer y que cuando solo quedaba lahija del rey este pensó en hacer algo), así que un campesino (algunos dicen que un zapatero) le dió de comer una oveja llena de pólvora, y tras la comida, al dragón le dio sed (normal...) y bebió agua del río Vistula, que está justo enfrente, y la pólvora explotó, matando al dragón, que echó fuego por la boca. De ahí viene la leyenda de que los dragones echan fuego por la boca

Dinamarca


La formacion de Zealand

Leyenda Danesa

En la época en que el rey Gylfe reinaba en Suecia, llegó a visitarlo una mujer de rara hermosura. El príncipe fue seducido por la belleza de la dama y por la dulzura y armonía de su canto. Después que ella hubo permanecido durante varios días en Palacio, el Rey le preguntó qué deseaba que le ofreciera él en prueba de gratitud por el placer que le había causado con su presencia y con su canto. Estaban el Rey y la dama en una habitación de palacio y los servidores habían traído copas con hidromiel, con el que habían brindado.

Al fin, ella respondió:
- ¡Oh señor!, grande es tu generosidad. Yo te pido sólo una parte de tus tierras. No temas que vaya a mutilar tu reino; quiero sólo el trozo que yo pueda labrar durante veinticuatro horas con la ayuda de cuatro bueyes.

El Rey contestó:
- Poco es lo que me pides. Te lo concedo gustosamente.

Mas esta mujer no era de raza humana, sino que pertenecía a la familia de los Ases - dioses bienhechores escandinavos - y se llamaba Gefion. Hizo venir a cuatro hijos que había tenido de un gigante en el Iothunheim, y los cambió en bueyes; después los unció al arado. Trazó luego un surco alrededor del terreno que había elegido, y el surco fue tan profundo que toda la parte que rodeaba fue separada del continente. Entonces ella unció sus bueyes a este trozo de tierra y los aguijó de modo que la arrastrasen hasta el mar. Una vez que estuvieron en la orilla, los sumergió en el agua y los llevó hasta meter el trozo de tierra en el Øresund. Y así nació la isla que se llamó ZealandIsla donde está situada la capital de Dinamarca
Cuando el Rey supo lo sucedido, fue a ver el trozo de donde había sido arrancado y arrastrado el terreno de la isla. Allí se había formado un lago que tomó el nombre de Vänern. Es curioso notar que este lago tiene exactamente la misma forma que Zealand. Si en ésta hay un cabo, en el lago se dibuja en el mismo sitio un golfo. Aún hoy la isla y el lago, tienen la misma forma.